viernes, 25 de abril de 2014

'Her hair reminds me of a war safe place.'

A mi lo que me llamaba era tu sonrisa, tus labios podrían calificarse como la peor tortura conocida. Recuerdo cuando me preguntabas cuanto te quería y yo intentaba darte una respuesta pensada, algo que jamás hubieras escuchado, ya sabes que yo no soy muy detallista, pero pienso bastante para escribir. Ya ha pasado bastante tiempo desde la última vez que me dirigiste la palabra, y me duele tanto (o más) que cuando te veo. Hace mucho, cuando me sentía parte de tu vida, te dedicaba cada balada de amor que escuchaba. Hoy en día, el rock me sigue recordando un poco a ti. El rock ha sido algo que nos unió desde el principio. Solías decirme que no te considerabas guapa; que eras una chica del montón. A lo mejor no me creíste nunca, pero te repito que desde que te conocí para mí has sido preciosa, la persona más increíble (tanto por dentro como por fuera) del mundo. Te lo aseguro, nadie sobre la Tierra tiene tus ojos. Realmente presumo en secreto de que tú y yo nos hemos querido como pocos lo han hecho. De que podíamos hacer el amor con sólo mirarnos. En este tiempo me han pasado muchas cosas. Ha llegado más gente a mi vida, para qué te voy a mentir. Y toda esa gente, se ha ido yendo también. Si me abandonaron o los abandoné yo, eso es algo que ni siquiera recuerdo ya. ¿Sabes? Me gustaría poder decir que has cambiado. Que ni siquiera te reconozco, que no eres esa chica de ojos enormes de la que enamoré un otoño cualquiera. Algunas veces prometo que incluso sentía miedo. Miedo de que pudieras llegar a sentir algo serio por alguien como yo; la que siempre te ha repetido que no te merece. Tenía miedo, sí. Miedo de no poder quererte de la forma en la que lo hacías tú. Otros recuerdos, aún así, son dignos de recordar. Los he guardado en una caja, junto a un frasco con tu olor, por si me entra el mono de ti. En la caja hay incluso un juego de sábanas blancas. Son por todas esas veces que me acostaba, y me daba por pensar en ti. Tanto lo hice, que mis sábanas terminaron recordándome cada noche que una vez te prometí que dormiría contigo. Hoy, escribiendo todo esto solo espero que sepas comprenderme como lo llevas haciendo desde el día en el que te conocí. Que te des cuenta de que te echo de menos, que sigo sin merecerte, pero es que estás tan guapa con ese vestido negro. Quiero que te lo vuelvas a poner para mí. Recuerdo que cuando te ponías vestido y me preguntabas si te quedaba bien, yo soltaba un 'estás preciosa con cualquier cosa, tonta' de esos que tanto te gustaban.

No hay comentarios:

Publicar un comentario