jueves, 1 de mayo de 2014

All monsters are humans.

Cuando estás a oscuras, si te quedas callado, dicen que puedes escucharlos decir tu nombre mientras se agitan violentamente delante de ti, como esas bailarinas de cabaret a las que no puedes dejar de mirar aunque quieras, por lo delicadas que parecen o por lo rotas que están. Dicen que ellos están atrapados. Que no puedes soltarlos hasta que todo acaba, que nos cuelgan de los tobillos y hacen que nos pesen los hombros. Que nos resaltan nuestros defectos y que a veces, puedes escucharlos sin apenas esforzarte. Dicen también que se llaman tristeza, soledad y miedo.

Dicen que tristeza te saca a bailar por las noches y que en un bar puedes verla hasta en tu copa, que no puedes imaginártela hasta que la ves, que es una de esas pelirrojas impresionantes que te entran por los ojos nada más entrar en un local, que llama la atención, que podrías contar sus pecas hasta quedarte dormido y no te aburrirías.

Dicen de soledad que siempre está ahí, que es como tu madre, que la tienes desde que naces hasta que mueres, como una enfermedad de esas que te acortan mucho la vida. Dicen también de soledad que tiene el pelo más negro que un gato de esos que dan mala suerte, que tiene la cara blanca como la leche, que le gustan la tortitas y que odia salir a la calle.

Miedo es uno de esos chicos altos, blancos y delgaduchos con buenos gustos musicales. Te observa cuando te miras al espejo y siempre te está recordando tus defectos, lo que no sabes hacer y lo que no puedes hacer porque es demasiado arriesgado. Es uno de esos chicos que huelen tan bien que no te importaría llevar su ropa durante horas y se te pegase su olor. Si te fijas, a miedo puedes verlo en todo el mundo, el mismo chico con manos y pies atados a ti, que duerme en tus ojeras y que podría pasarse toda su vida en tu piel y seguiría con la misma sonrisa cansada que tienen todas esas muñecas a las que dejamos de hacer caso porque "ya somos lo suficientemente mayores".

Ellos habitan en ella,
en su sonrisa rota,
en sus ojeras,
y se ha dado cuenta,
de que los monstruos,
viven dentro de ella,
y no bajo su cama.


Creo que esto explica más o menos la situación por la que todos hemos pasado alguna vez.

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